La sorpresa de esta edición para la temporada otoño.invierno 2012 celebrada hace escasos días en Nueva York, ha sido nada menos que la paleta de colores empleada por la diseñadora, y que apunta a un sofisticado y sorprendente equilibrio entre el caramelo y el negro: una transición que sobre la pasarela se presentó casi en forma de degradé de un vestido a otro, y que convertía a las novias Wang en el epítome de una de las tendencias más destacadas de 2011.
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